Innovadora capacitación apícola en monte nativo

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En la localidad de Charbonier, al norte de Córdoba, más de treinta personas están viviendo un proceso de crecimiento técnico, productivo y asociativo, compartiendo una capacitación teórico-práctica de 8 meses iniciada en agosto 2014 y ya en su etapa final. Una de las claves del éxito del curso es el apoyo económico que reciben la mayoría de los asistentes para asegurar su permanencia. Además de la formación técnica, se ha dado proceso de articulación entre los productores y crecimientos concretos: Ahora casi todos tienen colmenas, al contrario de cuando empezaron.
El curso se denomina Producción apícola diversificada y procesamiento de sus productos bajo buenas prácticas. “Lo dicta Clemencia Barberena, ingeniera agrónoma del INTA y especialista apícola, y también es importante la presencia de Rodolfo Zabaleta, perito apícola que participa activamente colaborando con su experiencia” explica Sara Molina, integrante de la Unidad de Extensión INTI Cruz del Eje. Con Clemencia trabajamos hace tiempo en la región, desde el INTI nos vamos sumando al apoyo al sector, sobre todo ahora que el INTI lanzó el Programa Apitec para coordinar las capacidades sus profesionales y laboratorios en distintos puntos del país. Acá colaboramos principalmente en lo relativo a organización e implementación de las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y Apícolas”.
En el marco del Programa Acciones de Entrenamiento para el Trabajo, la mitad de los asistentes reciben un ingreso mensual para sostener su continuidad en esta formación laboral. “Es un curso teórico práctico, más práctico que teórico, un entrenamiento para auxiliar de apicultura, con todas las herramientas necesarias para llevar a cabo un proceso integral de producción, ya sea en la obtención de miel, polen o propóleos”, explica Clemencia. Incluyó visitas a salas de extracción de miel habilitadas, contactos con otras instituciones como la Universidad Nacional de Córdoba, asistencia a jornadas apícolas. Pero la esencia de la capacitación se da en el territorio de Charbonier, una de las pocas zonas donde todavía sobrevive el monte nativo, con su diversidad interdependiente de las abejas y fuente de una miel única en el mundo.
“Tenía dudas, pero me dijeron que me ayudaban, así que me animé. Tengo colmenas hace años pero trabajando de coraje o por observar las abejas y ver qué necesitan, conocimiento que es muy bueno, pero de otros temas, como las enfermedades, me faltaba teoría y no sabía tratarlo”, cuenta Verónica Jurado, campesina de la zona. “Otra cosa que me llamó mucho la atención fue el propóleo, yo lo preparaba pero mal, ahora descubrí que tiene un montón de propiedades, desinfectante, cicatrizante, antiséptico, se pueden hacer cremas, ya tenemos en marcha un proyecto para hacer pastillas, y ya hago jabones para vender y para mis niños, porque uno vive en el campo, en contacto con los animales, y este jabón es perfecto”.

Fotografia: Prensa INTI

Un curso de apicultura conjuga teoría, práctica, apoyo económico, rescate de saberes locales, trabajo en red regional, generación de fuentes de trabajo y articulación institucional. Fotografia: Prensa INTI

Fueron varios los que aprovecharon la oportunidad de aprender, cosechar y vender. En los frascos, orgullosamente dice “Miel de Charbonier”. Todo comenzó en 2013 en el marco de las reuniones de la Mesa de Gestión de Charbonier, espacio de encuentro de instituciones y vecinos (ver NTC 114). Los vecinos pidieron asistencia, se hizo una jornada de capacitación, se fue consolidando un grupo. Inmediatamente se organizaron, empezaron a trabajar juntos y lograron cosechar unos 8 kilos de miel. Buscando crecer se armó el proyecto para presentar al Ministerio de Trabajo. Por la base fuerte de interesados y el aval de la Mesa se logró pasar a esta instancia superadora.
La mayoría de los participantes son habitantes de la comuna de Charbonier, algunos más paisanos, otros recién llegados, y de distintas edades. Algunos jóvenes nacidos en el lugar tomaron un rol preponderante, guiando al resto en el reconocimiento del monte nativo, identificando planta por planta la flora del lugar, fundamental para la construcción de las curvas florales de la zona. “Esto va claramente más allá de una capacitación en apicultura, se trata de mantener y preservar el monte nativo, hacer una apicultura de monte nativo”, remarca Sara Molina. El 26 de marzo se realizó el acto de cierre, con presencia de vecinos, técnicos y representantes de instituciones, en el Centro Cultural Tintitaco.

Fuente: Prensa INTI


 

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