“Madre tierra”:Comercio justo, cuidado de la salud y trabajo comunitario

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organicos-si-o-siEl pasado sábado se realizó en las afueras de Córdoba capital un nuevo encuentro de la red orgánicos sí o sí, una red de contacto directo entre productores y consumidores, surgida en Anisacate hace diez años. Cerca de 500 familias de 44 pueblos y ciudades se alimentan sanamente comprándole a más de 80 productores orgánicos de Córdoba, Mendoza, Santa Fe, San Luis y otras provincias.

Juan Nicastro, integrante de la red, conversó con Azucena Pereira, una de las responsables de “Madre tierra”, emprendimiento agroecológico de Tunuyán (Mendoza) uno de los grupos productores.

Yo soy Azucena Pereira vengo de Mendoza, y hacemos los productos del taller de “Madre Tierra”, y son productos inteligentes para una alimentación saludable. La idea es no tener excusa para mejorar tu dieta, entonces te cuesta, no tenés mucha idea, bueno, tenés un arrocito listo, lo echás, cocinas nada más que con agua y ya tenés un arrocito con verdura, con sabor y con todo. Deshidratamos, tenemos huerta, y también recopilamos de otras huertas ecológicas, deshidratamos y armamos una línea bastante grande de productos, desde caldos, mezclas de sales, copas, preparados a base de arroz, mezclas base para hacer hamburguesas, no necesitas tenes receta ni base de conocimiento de cocina, ni natural. Lees las instrucciones que tienen dos líneas, son muy fáciles y dale. Y bueno, las chicas probaron hace unos años, les gustó el producto y quisieron que participáramos y cuando llegué acá, hace cinco años, me encontré con una sorpresa, que me atrapó, que se me ha convertido en un vicio (risas)

– A ver… hay gente que no sabe sobre esta red todavía, entonces contanos qué es lo que te sorprendió y te atrapó.

Primero que los productos que yo desarrollé, que hacemos y que laburamos con mucho amor en “Madre tierra” son hijos, obviamente porque necesitamos tener un medio de subsistencia, pero ese medio de subsistencia tenía que hablar de nuestra vida, tenía que ser coherente con nuestra filosofía de vida. Nosotros hicimos cambios importantes y tenía que reflejarlos. Ya no era cuestión de ganar dinero desde cualquier lugar si no desde un lugar que hablara de nosotros, de nuestros cambios, de nuestro modo de ver la vida. Cosas que tenían que ver con lo comunitario, con lo social, con el comercio justo, con lo ambiental, con la salud. Así que empezó a surgir el producto pensado para el mercado informal. Es un producto que está pensado completamente para pulular en ferias, en mercadillos, el boca a boca, el persona a persona, es un producto que, claro, yo cuando empecé a ver este movimiento dije “ esta es la mejor manera de vender mi producto” entonces empezamos a venir y no todos los productores de esta red vienen a entregar el producto que hacen. Y yo vine una vez porque dije “ bueno, vamos” y cuando vine y vi, vi la función que cumple esto, que es más allá de nutrirnos y de conseguir un alimento valioso, y que no nos salga tan caro, y también me convertí en consumidora de la red, entonces yo produzco, aporto y también me llevo, me llevo materias primas y me llevo producción de cordobeses a Mendoza, para tenerlos en la feria, y para el consumo de mi familia

–  ¿Como cuáles?

Y yo a partir de esta red me ayuda bastante para poder hacerme del arroz, que es una materia prima importante para mi, también acá se producen dentro de la red hay producción de polenta y de maíz entero, las lentejas y demás, yo en el resto del año lo pido aparte, me conecto directamente, pero si no yo sé que dos veces al año participo acá y ya me llevo toda esa materia prima que a su vez vuelve acá elaborada, que es una particularidad, entonces bueno, es muy rico.

-La Paulita quiere hacerte una pregunta

(Paulita): Nos dijeron a todos los niños que nos vamos a jugar atrás ¿Puedo?

Bueno, despacito con tu prima

– La pregunta de cierre, contanos sobre Mendoza, qué están haciendo en este movimiento así esto circula en Córdoba y sabemos más sobre lo que están haciendo allá.

Sí, de hecho se están conectando cada vez hay más, empezó a proveer acá el “Pulpo Rojo”, “El Peregrino” y detrás empezó “Madre Tierra”, hay productores de San Rafael que están proveyendo, que es gente que lleva años trabajando pero que recién ahora está empezando a cristalizar sus productos y está empezando a agitarse, no está tan visibilizado como en Córdoba, que está como muy arriba la movida de la producción agroecológica, pero sí, está empezando a moverse con bastante fuerza. La “BioFeria” funciona hace 10 años allá y agrupa a unos 20 productores que sábado a sábado van con sus verduras, con sus alimentos a la plaza y bueno, eso nos alienta de alguna manera a seguir. Nosotros hacemos esto con la familia desde hace más de 25 años, entonces es como venís remando, venís remando, y recién de hace unos 5 años para acá se está viendo que hay una movida fuerte. Y esta posibilidad del intercambio también, generar las redes, que es lo que nos fortalece, que es lo que también le dice al resto “Sí, mirá, hay otra manera de comercializar, hay otra manera de relacionarnos con nuestros alimentos, hay otra manera de producir alimentos sin contaminar, sin comernos a la tierra que es la que nos da el sustento”. Esto es sustentable, esto habla de lo social, esto incluye personas, no excluye, da mano de obra, genera trabajo, genera pertenencia, genera respeto, genera dignidad, generás salud, que también es un bien muy precioso. Generás muchas cosas. Generás sanidad psicológica porque la gente justamente cuando nos íbamos encontrando, sabemos que nos vemos dos veces al año, y que cómo está tu familia, y cómo andan las cosas en tu lugar, y quizás yo no tengo la posibilidad de viajar el resto del año a conocer en otros lugares. Yo sé que los encuentro acá y son mis amigos, están a 700, 800km de mi casa, pero son mis amigos y sé que me muevo hacia estos pagos tengo lugares donde parar, tengo lugares donde encontrar otros alimentos que me sirven. Tienen muchos, muchos beneficios para el ser humano. Nos vuelve humanos. Esta manera de proveernos, yo ya no me gusta usar mucho el término de consumir, no como nos relacionamos con el consumismo que es justamente lo que estamos diciendo, podemos vivir sin consumir. Podemos vivir abasteciéndonos, retroalimentándonos, enriqueciéndonos unos a otros, viendo al otro, esto de el consumo local, del abastecimiento local, local hablando de uno radio de unos mil kilómetros más o menos, porque en Mendoza trigo no hay, arroz no hay, arroz no crece, entonces esas cosas sabemos que tiene que venir de acá. Y bueno, de allá vienen los vinos, viene el tomate, el pimiento, las cosas secas, que vienen para la región pampeana, visto desde ahí digo este tipo de propuestas, te lo digo como persona que se nutre de esto y también te lo digo como profesional, porque como nutricionista yo tengo que valorar esto, tengo que valorar que se está moviendo, dos veces al año, que ahorra, que programa, que proyecta, que se ocupa de su comida, desde un lugar responsable, desde un lugar consciente, despiertos, atentos, por encontrar, con pocos recursos, porque si vos te fijás, la gente que hay acá no es de la casta más alta. Es gente que la sufre, la pasa, y que comprar un kilo de arroz que no sale muy económico en relación a un arroz refinado del supermercado, y que sale unos pesitos más y que se dedican y se ocupan porque saben que eso a la larga parece más caro pero es más barato porque están ganando en salud. Esa evaluación, como profesional de la salud, yo me veo obligada a hacerla, a valorarla y a ponerla en un lugar de decir “esto demuestra que sí se puede no engancharse en el sistema y sí se puede no ser manipulado, y sí se puede tomar la decisión de ser sustentable”. Acá las cosas que ocurren son muy fuertes, la primera vez que yo llegué acá me llamó mucho la atención, ya mi producto había estado el año anterior, y hubo una mujer, con sus hijas, que venía no sé de qué pueblo, pero me puso las manos arriba de la cabeza y me dijo “que Dios te bendiga porque haces nuestro alimento” a 700km de distancia, mi hizo llorar y me hace llorar cada vez que lo cuento porque era la esencia, yo siempre quise fabricar alimentos que dijeran algo para gente que tiene un rostro, que tiene necesidades, que quiere que las cosas le funcionen mejor y acá me encontré con eso, con esa gente. Y cada vez que vengo, me están esperando. Están valorando ese producto, yo cuando estoy picando la verdura y secándola, hoy le puedo poner rostro, y hay cientos de alimentos que yo produzco que no tienen rostro todavía, pero que es un rostro amado aunque sea desconocido. ¿Entendés? Ese valor nos nutre, más allá de una proteína, un hidrato de carbono, o una grasa, nos nutre desde otro lugar y nos humaniza, nos vuelve personas, que es un valor que se ha perdido en este mundo actualmente, se está perdiendo, entonces para mi esa manera de nutrirnos acá no sólo se rescata, se revaloriza, se potencia, y Dios quiera que crezca mucho.

 

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