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Hacia el Encuentro Plurinacional de mujeres y disidencias: 35 años de alegre rebeldía

Después de dos años de pandemia, este año el Encuentro más numeroso del país toma cita en San Luis, territorio Huarpe, Comechingon y Ranquel, entre el 8 y el 10 de octubre. Desde Capilla del Monte y San Marcos Sierras, junto a compañeras de Molinari, Casa Grande y Villa Giardino, se suben al micro sesenta y cuatro pasajeras con el deseo y el entusiasmo compartido que multiplica alegría.

La Plata fue sede del último “Encuentro Nacional de Mujeres” pre pandemia en el 2019, donde se definió comenzar a nombrarlo diferente. A pesar del masivo acuerdo en una decisión que sin duda fue parte de un proceso histórico de los encuentros, un sector que pertenece al Partido Comunista Revolucionario (PCR), sostiene seguir nombrándolo de “Mujeres” y “Nacional”, y convocó a otro Encuentro para el mes de noviembre. Desde la Comisión Organizadora de San Luis llamaron a la unidad haciendo extensivo que la continuidad de los encuentros está garantizada para octubre.

Por María Eugenia Marengo para CDM Noticias

El 35° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binaries, Intersex, Bisexuales, será el primero en la ciudad de San Luis y promete debates, talleres, fiestas y abrazos postergados en una práctica feminista histórica de las mujeres y disidencias en Argentina. Un recorrido por algunas voces de Punilla que lo palpitan a pocos días de viajar.

Encuentro en La Plata. Foto Sol Avena Latfem

Un encuentro: muchos encuentros

Verónica Córdoba Rebolini integra la Feria de mujeres y lgbtiq+ de San Marcos Sierras. Este año está coordinando junto a otras compañeras el colectivo y la combi que saldrán desde Capilla del Monte y el Cruce de San Marcos Sierras. Su primer Encuentro fue en el 2019 en La Plata, viajó sola, pero dice que al llegar se encontró con un abrazo de mujeres que la alucinó: “no podía creer lo que estaba viviendo, ni hablar de la marcha que me emocionó muchísimo”, reconoce Verónica y admite que organizar el viaje de manera comunitaria le suma algo hermoso, “creo que estamos generando algo poderoso entre las mujeres del territorio, y eso me hace muy feliz”.

Julia Lara vive en Casa Grande y forma parte de la Colectiva feminista Casa Grande-Molinari. Se recuerda en aquel último Encuentro de La Plata escuchando la radio abierta con otras compañeras de Punilla que se decían la próxima vez tenemos que ir juntas. “Una de las expectativas era poder cumplir aquello que dijimos en el 2019 -dice- poder estar viajando juntas ahora es algo que me conmueve y me da mucha alegría”.

Silvina González vive en Capilla del Monte. En el 2017 viajó al Encuentro en Resistencia, Chaco, junto con su hija que en ese momento tenía trece años y las mujeres del Partido Solidario de Córdoba. Para Silvina la sororidad de esos días, el trato amoroso y amable fue algo de lo que no se olvida: “nunca estuve tres días completos entre mujeres, donde enseguida todas estábamos dispuestas a ayudar a la otra”.

Ivana Trevin vive en Charbonier y conforma el Movimiento Plurinacional disidente y feminista de Capilla del Monte. Su primer viaje fue en 2006, en la ciudad de Jujuy y explica que los Encuentros tienen la característica de ir a territorios donde están atravesando problemáticas que es necesario visibilizar. “Recuerdo muy fuerte el de Neuquén que fuimos a FASINPAT, -ex fábrica de cerámicos Zanon, ahora bajo gestión obrera- donde hicimos un mural y dejamos nuestra huella de mujeres convencidas de que podemos transformar el mundo y luchamos por ello”.

Un poco de historia

Como Encuentro Nacional de Mujeres nació unos años después de la apertura democrática en nuestro país. Fue durante los días 23 y 25 de mayo de 1986, cuando alrededor de mil mujeres se dieron cita por primera vez en el Centro Cultural San Martín de la ciudad de Buenos Aires. La convocatoria fue desde su origen abierta y diversa, cuya comisión organizadora estuvo integrada por mujeres de diferentes partidos políticos, gremialistas, trabajadoras, de organismos de derechos humanos, feministas que se reencontraban y otras que regresaban de un largo exilio, por la última dictadura cívico militar.

El saludo de bienvenida fue disruptivo en aquellos años pos dictadura: gracias por desafiar la furia de los elementos sociales, gracias por intervenir y gracias por estar con nosotras, habían dicho las organizadoras hace más de treinta años. En aquel entonces los ejes principales del Encuentro tenían que ver con la situación de la mujer en la Argentina y las estrategias de cambio, derivando así en diversos talleres vinculados a la identidad, la violencia, la educación, la participación política, la familia, el tiempo libre, el trabajo, la utilización del cuerpo de la mujer, la sexualidad, los medios de comunicación, etc.

Encuentro en Neuquén 2008

En esos años se luchaba por la patria potestad compartida, ya que todavía era un derecho exclusivo de los varones el tener las decisiones legales sobre sus hijxs y tampoco estaba aprobada la ley de divorcio.

El resultado de ese primer Encuentro también dio cuenta del contexto político de su origen, se condenó a la dictadura cívico-militar y se resaltó la importancia de las vidas democráticas y el compromiso con los derechos humanos. Lo interesante de este nuevo espacio que se estaba gestando era la perspectiva feminista que se le incorporaba, cada tema, como hasta hoy, estuvo enmarcado en las luchas reivindicativas de las mujeres y disidencias.

Esto recién comenzaba y lejos estaban aquellas mujeres de imaginar que treinta y cinco años después los encuentros crecerían, siendo un momento indispensable para la organización feminista y antipatriarcal. Ahora, se esperan más de cien mil personas y como cada año, el Encuentro se convertirá en una manifestación política única en nuestro país y el resto del mundo, siendo una de las expresiones colectivas más importantes en la lucha contra el patriarcado y todas sus formas de violencia.

El Encuentro es de todxs

Las calles de las ciudades sede son una explosión de colores. La feria que reúne artesanxs de todo el país, la radio abierta, actividades artísticas en las plazas y por sobre todo, el encuentro con otrxs: “Un intercambio que se da más allá de los talleres, en el viaje, en las charlas, en el estar trabajando y parchando. Como si ese Encuentro es algo que nos nutre, como un alimento vital para nuestras luchas”, siente Julia.

Existe para cada ciudad una comisión organizadora donde participan integrantes de distintas agrupaciones, y son quienes garantizan la estructura y la logística de la jornada: la apertura; el alojamiento en las escuelas; los talleres -que ya son más de cien-, la peña y el recorrido de las dos marchas: una el día sábado contra los travesticidios y transfemicidios y la del cierre por la tarde del día domingo.

Lo plurinacional se transforma en un hecho político que cobra fuerza cada año. La apertura tendrá una ceremonia ancestral coordinada por hermanas ranqueles junto a otras compañeras invitadas de distintos territorios. La cosmovisión indígena se recupera y se convida en un inicio cargado de aromas y palabras que celebran la apertura de un Encuentro que históricamente sucede en una fecha cercana al 12 de octubre. Hoy son las voces de las compañeras indígenas que se reúnen, las que descolonizan y recuperan la historia originaria de los pueblos de América Latina.

Para Ivana, lo que tienen de rico los Encuentros es juntarse y conocer las realidades diferentes de los distintos territorios y naciones, donde la participación es variada en edades, “hay brujas más jóvenes y más viejas”, dice. “Es un momento de acuerparnos, de reflexionarnos donde siempre salen consensos, porque no está pensando desde la lógica patriarcal, queremos buscar acuerdos comunes. Por eso los diferentes talleres tienen la premisa de que las resoluciones sean por consenso y muchas veces se determinan caminos y luchas a seguir”.

Silvina cuenta que los talleres son desde una profundidad muy grande, de acompañamiento e información, “te hacen tomar conciencia de muchas temáticas que nos atraviesan y vulneran a nosotras y a otras hermanas”. “Podemos sentirnos un poquito más cerquita conociendo esas realidades”, agrega Romina Nieto de Huerta Grande, comunicadora e integrante del programa radial “Marea diversa”, de radio La Minga, en Villa Giardino.

En su viaje por Resistencia, a Silvina le impactó ver tanta cantidad de mujeres y disidencias atravesando las calles: “hasta ordenando el tránsito, porque la municipalidad había dispuesto que sean todas mujeres las inspectoras” y recuerda cómo durante la marcha mucha gente salía desde las ventanas a saludar. “Tengo esa sensación de esperar la marcha inmensa y vernos a tantas en la calle con mucha fuerza”, trasmite Julia.

Este año se prevé -para el día sábado 8-, la proyección del documental “No nos callamos más”, realizado en Capilla del Monte, basado en el femicidio de Cecilia Basaldúa y causas de abuso sexual en la infancia de la región. El INCAA pondrá a disposición un “cine móvil”, donde se realizará la proyección junto con Susana Reyes, Daniel Basaldúa, -la mamá y el papá de Cecilia-, y la directora del documental, Wanda López Trelles.

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Mar del Plata 2015

Hace ya catorce años que en los mediodías del día domingo, una ronda numerosa copa la plaza principal de la ciudad para escuchar a distintas compañeras que integran el Panel Latinoamericano, convocado por la Feministas del Abya Ayala. Desde distintos países se comparten las luchas y resistencias que en el encuentro, se coordinan y fortalecen.

Cuando piensan en esos días, Julia y Romina comparten esa misma impresión de diversidad y de experiencias que caracterizan el convivir ese fin de semana. Una energía en movimiento que recorre las calles de cada ciudad: que te libera, que te encuentra, que me encuentro, que aprendo, que una vez que vas, no dejas de ir más, que te abre la cabeza, que me río, me relajo, que me da placer, que te hace colectiva.

“Salimos fortalecidas de esos encuentros, con más ganas de tomar las calles, de hacernos escuchar”, dice Ivana y comparte la importancia de que las próximas generaciones no sigan viviendo los abusos y las violencias del patriarcado.

La autonomía es otro aspecto que también define a los encuentros. Durante el último día se leen las conclusiones de cada taller y a modo de cierre, en función de las necesidades de masificar y colectivizar las problemáticas de cada provincia, se acuerda la sede para el próximo Encuentro.

Luego de siglos de opresión, las mujeres y disidencias de todo el país y hermanas latinoamericanas toman cita para hacerse visibles, públicas, desobedientes, para gritar “mi cuerpo es mío, yo decido”, “Iglesia y Estado asuntos separados”, algunas consignas que se escuchan en la demanda -por ejemplo-, de la aplicación real de la Ley de Educación Sexual e Integral (ESI) en las escuelas.

“Encontrarnos reflejadas en lo que cuenta la otra persona, nos ha ayudado estos años ha fortalecer debates que han dado como resultado la ampliación de derechos, como la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, la ESI, o el matrimonio igualitario. Desde los encuentros tuvo más fuerza poder instalar estos temas y que se conviertan en derechos”, dice Romina.

Después de dos años, una multitud se vuelve a encontrar, con problemáticas que han ahondado los niveles de violencias sobre los cuerpos territorios: “saber que frente a esa violencia que genera tanta devastación, estos encuentros nos permiten seguir tejiendo redes y saberes, es seguir apostando a la vida”, concluye Romina.

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