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La Falda avanza en seguridad con guardias locales y armas «menos letales»: entre la prevención y las críticas

La localidad de La Falda, en Córdoba, se ha convertido en pionera en la implementación de políticas de seguridad municipal al adherirse a la Ley Provincial 10954, que establece la creación de la Guardia Local de Prevención y Convivencia. Gonzalo Murúa, secretario de Gobierno, explicó en una entrevista los detalles de este programa, que incluye capacitaciones, equipamiento y la polémica incorporación de armas menos letales para los agentes. «Hace casi tres años que trabajamos con el sistema Ojos en Alerta, que ha reducido el índice delictual. Ahora, con esta ley, sumamos recursos y formación para nuestros guardias», destacó Murúa.

El funcionario detalló que 18 agentes ya fueron certificados por el Ministerio de Seguridad de Córdoba como «guardias locales de prevención y convivencia», tras completar una diplomatura. Además, la provincia proveerá dos móviles nuevos y equipamiento, aunque aún no se ha realizado el lanzamiento oficial. Sobre las armas menos letales, Murúa aclaró que solo 11 agentes aprobaron el curso, que incluyó exámenes psicológicos y cinco días de entrenamiento. «No están en uso todavía. La idea es que sean un recurso de última ratio, para proteger a los guardias que patrullan 24 horas sin chalecos antibalas», afirmó.

Sin embargo, la medida ha generado rechazo en sectores de la comunidad. La Mesa de Derechos Humanos de La Falda presentó un escrito ante el Concejo Deliberante advirtiendo sobre los riesgos de estas armas, que, según señalaron, pueden causar «lesiones graves o fatales» y facilitar abusos de autoridad. «Un arma, por el solo hecho de ser portada, genera un desequilibrio de poder», cuestionaron. Murúa respondió que el equipamiento es provisto por la provincia sin costo municipal y que su uso será estrictamente regulado: «Ellos están capacitados para actuar solo en situaciones límite. Queremos proteger a quienes cuidan nuestras calles».

Respecto al desempeño del programa Ojos en Alerta, Murúa destacó su aceptación entre los vecinos: «La gente confía y el sistema responde rápido, lo que ayuda a prevenir delitos». Según las estadísticas municipales, en La Falda predominan robos, hurtos y conflictos menores como accidentes de tránsito o animales sueltos. «Trabajamos con mapas de calor para focalizar acciones, como la nueva ordenanza sobre motos ruidosas», ejemplificó. Sobre la interacción con la policía, recalcó que los guardias son «auxiliares» y no intervienen en hechos delictivos, aunque suelen llegar primeros al lugar.

Sobre las críticas, Murúa aseguró que el Ejecutivo municipal está abierto al diálogo pero insistió en que la prioridad es la seguridad del personal: «Los agentes enfrentan situaciones complejas, como piedrazos, y merecen protección». Pese a las controversias, el modelo de La Falda ya se replica en otras localidades, como Capilla del Monte, donde también se capacitaron agentes en el uso de armas menos letales.

El debate refleja el equilibrio que busca el municipio entre innovación en seguridad y garantías ciudadanas. Mientras la provincia impulsa estas herramientas, Murúa enfatizó que el eje sigue siendo la prevención: «No queremos represión, sino convivencia. Pero también debemos cuidar a quienes nos cuidan». Con los móviles y equipos pendientes de entrega, La Falda espera consolidar un sistema que, según sus autoridades, ya ha demostrado resultados positivos.

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