Construir soberanía alimentaria: un debate necesario para la Argentina
La presentación del documental "Empresa Nacional de Alimentos: una respuesta soberana" reavivó un debate crucial sobre la soberanía, la producción y el acceso a la comida en la Argentina. La obra, que se estrenó recientemente en la ciudad de Buenos Aires, tiene como protagonista y una de sus voces centrales a Rafael Klejzer, militante e integrante del Movimiento Popular La Dignidad, con quien se dialogó para desentrañar los conceptos que aborda la película.
Klejzer explicó que el documental es una adaptación de un libro escrito colectivamente por el Centro de Estudios Mariano Moreno. “Refleja la indignación que fue en ese momento, digamos, la recuperación de Vicentín, pero no la recuperación caprichosa… era un concurso de acreedor y el principal acreedor era el Estado”. Detalló que Vicentín, por su tamaño y participación de mercado, era una pieza clave: “Tenía todas las fichas para poder ser, por un lado legalmente expropiada y por el otro lado, digamos, empezaba a ordenar el mercado de aceites, de carnes y algunas cosas más dentro del mercado interno”.
La película propone un recorrido histórico estructurado en tres pilares para comprender cómo se llegó a la situación actual. El primero es “la acumulación por despojo”. Klejzer fue contundente: “La acumulación primaria en la Argentina fue el despojo, el despojo y el secreto que conlleva a ese despojo… Roca aparece como un héroe nacional y en realidad fue un asesino que pagó en forma de tierras a los que le bancaron su campaña”.
El segundo eje es la concentración de la producción, que se modificó radicalmente con la dictadura cívico-militar. “A partir del 76 con la implementación del programa A Sangre y Fuego… que tendió a reprimarizar la economía, endeudarla y ligar la suerte de las transnacionales a la suerte del país”. El tercer pilar es la comercialización, dominada por “seis cadenas de supermercado, la mayoría transnacionales, que comercializan el 65% de lo que se vende en la Argentina… una locura que ni en sus países de origen estos supermercados tienen el control semejante”. Este sistema de saqueo, completado con la privatización de la llamada «hidrovía», significa que “de alguna forma, se va la riqueza social producida entre todos y nos deja pobreza, miseria y violencia”.
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Frente a este modelo, la idea de soberanía alimentaria se presenta como una respuesta urgente. Klejzer señaló la paradoja central: “La Argentina necesita desenganchar los precios nacionales de los internacionales… El precio del alimento hoy no se define en los países productores de alimentos como el nuestro, sino en la Bolsa de Chicago”. Esto explica que “en un país productor de alimento el 20% de la población es indigente y la indigencia se mide por el acceso a los alimentos… uno de cada tres pibes come una vez por día”.
La propuesta de una Empresa Nacional de Alimentos no es un monolito, sino un abanico de posibilidades. “Pueden ser experiencias que ya existen”, aclaró, citando el caso de “Agroandina en La Rioja, que industrializa, envasan la pulpa de tomate… sostiene el precio de los productores, da trabajo y con eso arraigo”. Enfatizó la importancia de pensar en “planes de negocio” para que estos proyectos sean sostenibles en el tiempo y no dependan de los vaivenes políticos. Mencionó iniciativas concretas y rápidas: “Empacar arroz para rápidamente desconcentrar el mercado… empacar proteínas no animales…”.
Consultado sobre el rol de las organizaciones populares en este camino, Klejzer argumentó que, si bien el actor central para recuperar la soberanía debe ser el Estado, no hay que esperar pasivamente. “Debe haber un gran movimiento de producción local donde pensemos el alimento que necesitamos y lo pongamos a trabajar… el movimiento cooperativista en el país fue pensado, fue diseñado. No salió por generación espontánea”. Su visión es clara: las alternativas “deberían pensarse sin el Estado, sino con las fuerzas propias”, fortaleciendo las experiencias comunitarias que ya existen y construyendo poder popular desde la base.
El documental “Empresa Nacional de Alimentos, una respuesta soberana”, dirigido por Juan Pablo Lépore, se concibió precisamente como una herramienta para ese debate y esa formación. Klejzer comentó que el estreno en Buenos Aires fue un éxito, con una sala “ultra llena”. Aclaró que la circulación es autogestionada: “Está fuera del circuito comercial… lo ofrecemos para que se pueda pasar en parroquias, en centros sociales, en cooperativas, en clubes”. La idea, finalizó, es que sirva como un “ladrillito que intenta construir otro destino”, un instrumento más en la lucha por una Argentina con soberanía alimentaria plena.




