Almada: la tecnología no será «revolucionaria, democrática e igualadora» hasta que no se revise la matriz que la sustenta

Un informe realizado en Argentina por la Fundación Fundar, junto a cooperativas de software y la organización Mujeres en Tecnología, analiza el impacto concreto de la inteligencia artificial generativa en el empleo. Los datos, recopilados a partir de estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo, indican que tres de cada diez empleos en el país están expuestos a ser reemplazados por esta tecnología. La columnista Ana Almada destacó que esta amenaza se profundiza para las mujeres, con una diferencia significativa: «hay una diferencia de un treinta por ciento para las mujeres y un veinte por ciento para los varones».
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La brecha se explica por la participación desigual en la producción tecnológica y la sobrerrepresentación femenina en tareas repetitivas. Almada señaló que «las personas que diseñan, programan, mantienen la tecnología, en su mayoría han sido y siguen siendo varones». Además, las mujeres suelen ocupar empleos relacionados con «tareas repetitivas o a tareas que son automatizables», lo que las hace más vulnerables. El estudio advierte que las herramientas de inteligencia artificial distan de ser neutrales, ya que reproducen los sesgos y las desigualdades existentes.
«Toda la desigualdad y toda la violencia se reproduce dentro de esas herramientas», afirmó Almada. Los modelos se entrenan con datos del mundo real, perpetuando estereotipos y discriminación. La columnista cuestionó la idea de neutralidad tecnológica: «hay una fantasía de que es una herramienta neutral, como si eso fuera posible». Subrayó que, al estar diseñadas mayoritariamente por grupos privilegiados, estas herramientas naturalizan y replican las matrices de opresión.
Frente a este escenario, el informe plantea la necesidad de convertir la amenaza en una oportunidad. Almada resaltó que, contrariamente a lo que se cree, los empleos relacionados con la empatía y el cuidado serán imprescindibles. «Todos los trabajos que están relacionados con la empatía, con el cuidado personal, con lo que se llama habilidades blandas, van a ser imprescindibles y sin embargo hasta el día de hoy son los más feminizados y los peor pagos», explicó. Estas áreas, como la salud y la educación, tienen un bajo riesgo de automatización en el futuro cercano.
El análisis critica la falta de políticas públicas y de planificación estatal para enfrentar estos cambios. Almada mencionó que en Argentina «no existe en el estado parlamentario ninguna discusión sobre la regulación» de la inteligencia artificial. La única iniciativa parece ser ofrecer «energía barata para que se instalen data centers», una medida que calificó de cortoplacista. Señaló la urgencia de desarrollar propuestas superadoras ante una tecnología que avanza rápidamente.
La ausencia de un proyecto a largo plazo es particularmente preocupante. «Nos inserta en un sistema de opresión que genera ganancias para unos pocos», afirmó. Almada destacó que el vacío de propuestas no es exclusivo de un sector político, sino una constante. «Yo no veo que haya propuestas superadoras en ningún ámbito de toma de decisión», lamentó. Consideró que esta falta de planificación agravará la crisis, especialmente para los sectores más vulnerables.
El informe también desmitifica las narrativas catastrofistas o utópicas que circulan sobre la inteligencia artificial. Almada valoró que el estudio «nos permite ver con lupa todos los escenarios, no solo los catastróficos». Cuestionó la exageración en los discursos que pronostican la desaparición del ochenta por ciento de los trabajos. Los datos concretos para Argentina permiten un análisis más realista y evitan la desinformación promovida por empresas interesadas en vender estas tecnologías.
La reflexión final apunta a la necesidad de un debate social profundo sobre el modelo de desarrollo tecnológico. Almada insistió en que la tecnología no será «revolucionaria, democrática e igualadora» hasta que no se revise la matriz que la sustenta. «No hay un futuro real donde esto va a salir bien si no hacemos algo al respecto», advirtió. La oportunidad, sugirió, estaría en revalorizar las tareas de cuidado y reproducción de la vida, que son insustituibles y esenciales para la sociedad.




