La Feria del Buen Vivir logra reconocimiento oficial tras años de resistencia y autogestión

Una ordenanza municipal regula su funcionamiento y garantiza su autonomía, marcando un hito para la economía solidaria en Capilla del Monte.
Tras un proceso de varios meses y años de organización, la Feria de la Economía Solidaria por el Buen Vivir de Capilla del Monte consiguió la aprobación de una ordenanza que reconoce y regula su existencia. La normativa, aprobada por el Consejo Deliberante, define a la feria como un espacio autónomo y autogestivo de venta directa «del productor al consumidor».
En el espacio radial de los lunes, Killa, productor del programa Canasta Básica, contextualizó la lucha del espacio ferial: «Es una feria que tiene ya seis años y que ha vivido muchísimas experiencias, entre ellas resistir varias oportunidades, el embate, el intento de clausura o prohibición». Recordó que el primer intento de clausura ocurrió en febrero de 2020, poco después de su fundación en diciembre de 2019, y cómo logró rearmarse durante la pandemia.
Claudia, feriante y referente, detalló los términos de la nueva ordenanza. «Nos reconoce como una feria autónoma, autogestiva, con productos directos del productor al consumidor, excepto las cooperativas o las organizaciones que se encargan de poder lograr que los pequeños productores tengan el acceso de llegar a otros espacios», explicó. Aseguró que el municipio les garantizó la continuidad en su ubicación habitual, Pueyrredón y Falucho, los viernes, con un horario ampliado de armado.
Un aspecto crucial para la feria fue el respeto a su forma de organización interna. «Es muy importante que hayan reconocido la autonomía de la feria en relación a las decisiones internas, la asamblea como autoridad máxima», destacó Claudia. Aunque se formó un comité organizador como nexo con el municipio, la estructura horizontal se mantuvo. «Es toda una cuestión muy novedosa y muy interesante de organización horizontal, aceptada por el municipio, cosa que nos pone la verdad muy contentos», añadió.
La ordenanza también incorpora nuevos rubros, como licores y vinos artesanales, y extiende los protocolos bromatológicos ya existentes para alimentos a otros productos, como la cosmética natural. La feriante señaló que el bromatólogo municipal actúa «con muy buen criterio», lo que brinda «una tranquilidad y una seguridad de que podemos seguir trabajando».
Con 90 días para regularizar su situación administrativa, la feria ahora se enfoca en convocar nuevamente a feriantes que se alejaron durante el período de incertidumbre y en prepararse para esta temporada.




