Vecinos de Charbonier reclamaron respuestas tras presentar un diagnóstico propio sobre la inseguridad

Más de sesenta vecinos de Charbonier participaron el lunes pasado de una reunión con autoridades policiales y comunales para presentar los resultados de un relevamiento comunitario sobre inseguridad y exigir medidas concretas. El encuentro, convocado por la asamblea vecinal La Minga, tuvo lugar después de que una encuesta realizada a 65 residentes revelara que el 60 por ciento sufrió al menos un robo en los últimos seis años.
«Queríamos hacer algo diferente y relevar qué era lo que estaba pasando en Charbonier, porque cuando contamos el tema de los robos nos dicen: ‘Qué raro, Charbo, que tan tranquilo, somos tan poquitos’. Decíamos, ¿cómo puede ser que esté pasando cosas tan graves como si fuera una gran ciudad?», explicó una de las vecinas organizadoras en la radio.
El informe, cuyos datos fueron ratificados por los asistentes a la asamblea previa, indica que el 89 por ciento de los encuestados percibe un aumento de los delitos en los últimos seis años y que la totalidad conoce a alguien que fue víctima de un robo. Además, el 45 por ciento de quienes sufrieron robos nunca realizó la denuncia formal, y del 55 por ciento que sí lo hizo, el 91 por ciento afirmó que no obtuvo resultados.
Durante la reunión, los vecinos entregaron un petitorio con propuestas organizadas en tres ejes: prevención situacional, que incluye un mapa comunitario del delito y la instalación de alarmas y cámaras; prevención social, con actividades culturales, deportivas y laborales para jóvenes; y la creación formal de una junta de participación ciudadana que permita el control social de las políticas de seguridad.
«Nosotros llevábamos propuestas charladas y conversadas que queríamos compartir. Dejamos dos notas para que evalúen. La presidenta comunal dijo que iba a charlar y hacer una devolución porque esto no puede quedar acá», señalaron los organizadores.
Sin embargo, el reclamo central de los vecinos fue la ausencia de representantes del poder judicial, pese a haber sido invitados formalmente. «En las reuniones previas, el auxiliar de justicia no suele aparecer. Entonces la comuna dice que no tiene injerencia porque esto es seguridad, la policía dice que lleva las actuaciones pero después las suelta la justicia. Por eso esta pata era tan necesaria», explicaron.
La respuesta de las autoridades presentes generó malestar entre los asistentes. Según relataron los vecinos, la policía cuestionó la representatividad de la encuesta por haber sido respondida por 65 personas, a pesar de que en la reunión había más de sesenta asistentes. «La policía dijo que 65 eran muy pocos. Yo me preguntaba: si los que estábamos ahí hablando para ellos tampoco éramos representativos», cuestionó una organizadora.
La jefa comunal, por su parte, indicó que no iba a brindar información sobre acciones concretas y que cuenta con un presupuesto acotado que no puede destinar a seguridad. La guardia local informó que su función actual es asistir a vecinos con problemas de salud y que evaluaron la posibilidad de instalar cámaras, pero concluyeron que no era viable por la geografía del lugar.
«La policía nos dijo que la culpa es de los vecinos que no denuncian, que no tengan miedo. Pero el miedo ya lo tenemos, y si la denuncia no te lleva a ningún tipo de solución, quedás más expuesto. En muchos casos vos sabés quiénes son los vecinos que te robaron», advirtieron.
Uno de los puntos más álgidos de la reunión fue el reclamo por los operativos de saturación realizados en los últimos días. Los vecinos denunciaron que personal policial palpó y requisó a jóvenes que circulaban por la vía pública, incluidos menores, y exigieron que se distinga entre la prevención del delito y el hostigamiento.
«Intentamos explicarles que no queremos que agarren a las pibas en el monte y les digan ‘a ver qué llevás’, porque esa persecución no ayuda. Sabemos que hay una red delictiva, necesitamos prevenir desde otro lugar. Esto de que si no tenés nada que esconder no te molesta que te revisen es una continuidad de las violencias que se están normalizando», sostuvieron.
Pese al clima tenso, los vecinos valoraron la posibilidad de establecer una continuidad en el diálogo. Para este viernes 13 está prevista una reunión de cuatro representantes vecinales con autoridades judiciales, quienes no asistieron al encuentro del lunes.
«Lo que necesitamos es recomponer esos puentes, no tener a los funcionarios a la defensiva cuando los vecinos plantean cuestiones, además con voluntad de participar. No es que solamente exigimos que nos resuelvan, hay un involucramiento», destacaron.
El diagnóstico comunitario concluye que la situación en Charbonier combina una crisis de seguridad con una crisis de legitimidad institucional, y propone estrategias integrales que articulen prevención situacional, social y participación vecinal formal.
Compartimos el informe completo de la encuesta realizada:




