El Observatorio de Tierras advierte que la extranjerización avanza pese al freno legislativo
Matías Oberlin, integrante del equipo, repasa los conflictos territoriales y el impacto de la ley de tierras en el país

El 6 de agosto, el gobierno debió dar marcha atrás con los artículos más sensibles del proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, conocido popularmente como ley de extranjerización de tierras. Sin embargo, Matías Oberlin, integrante del Observatorio de Tierras, sostiene que la problemática continúa vigente. «Se aprobó media sanción de esa ley mal llamada inviolabilidad que todavía tiene dos capítulos muy graves para nuestro pueblo, uno tiene que ver con los desalojos tanto rurales como urbanos», señala el investigador.
El Observatorio de Tierras nació en diciembre del año pasado como respuesta al anuncio del ex jefe de gabinete Manuel Adorni sobre la intención de avanzar con la liberalización de la extranjerización. «Frente a eso nosotros decidimos crear esta herramienta y la verdad que estamos impactados por el nivel de recepción que hubo en la sociedad argentina», cuenta Oberlin. El equipo, conformado por siete personas vinculadas al Conicet y a la Universidad de Buenos Aires, lanzó una convocatoria para ampliar el trabajo del mapa interactivo tras la derrota del gobierno en agosto y recibió más de 700 inscripciones de todo el país y de América Latina.
Sobre la situación actual, Oberlin explica que construyeron una nueva capa del mapa con información aportada por las propias comunidades. «Relevamos 50 casos en todo el territorio nacional en una primera prueba piloto, sabemos que hay mucho más», afirma. Según el investigador, estos conflictos no son hechos aislados: «Hay algo sistémico en términos de la disputa por nuestro territorio nacional, una disputa entre el capital que está queriendo poner el territorio al servicio del mercado mundial y formas de vida alternativas o comunidades que están resistiendo en esos territorios».
El informe del Observatorio detectó que el norte argentino, desde Santiago del Estero hacia arriba, concentra numerosas situaciones de conflicto, con una marcada presencia también en Neuquén, Río Negro y Chubut. Oberlin menciona casos como el corrimiento de la frontera agrícola en Santiago del Estero, los conflictos mineros en Catamarca y Jujuy, y el monocultivo forestal de la empresa Arauco en Misiones. «Las consecuencias son siempre los mismos: son desalojos, son represión, son expulsión de poblaciones, son migraciones forzadas de estos pueblos que terminan migrando a los grandes núcleos urbanos», detalla.
Respecto a la ley de tierras sancionada en 2011, que establece un límite del 15 por ciento para la extranjerización en provincias y departamentos, Oberlin reconoce que es perfectible pero destaca su importancia. «La ley buscó ponerle un freno a un proceso que se veía que avanzaba de manera muy veloz», afirma. El investigador menciona el caso del departamento Lacar, en Neuquén, donde el 54 por ciento de las tierras es extranjera. De allí, relata un ejemplo particular: «Una compañera me dijo que con su familia se tuvieron que ir de allá hace varios años porque no podían alquilar más, porque los precios se iban a las nubes».
Oberlin también se refiere a la necesidad de un debate profundo sobre la función social de la propiedad, retomando postulados del papa Francisco. «La propiedad tendría que estar siempre al servicio de la dignidad de la persona humana», sostiene. Y agrega: «Cada generación tiene que construir su propio mundo, y una de las primeras cosas que tenemos que poder resolver como país es la restitución de las tierras a los pueblos originarios». El investigador cierra con una reflexión sobre las estrategias de resistencia: «Son estrategias artesanales, pintorescas, activas, pero que nos han ayudado a imaginar un futuro distinto porque si no estamos atrapados en algo que no podemos cambiar».
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