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La ingeniería electoral de la Libertad Avanza analizada por Marina Llao

Marina Llao analiza el resultado de las elecciones legislativas y destaca que la contundencia del triunfo de La Libertad Avanza fue inflada por la comunicación oficial. Explica que el partido de Javier Milei partía con una desventaja inicial, ya que tenía muy pocas bancas en juego en comparación con la oposición. «La Libertad Avanza partía perdiendo pocos diputados, mientras la oposición, bueno, tenía bastante más en juego, porque las elecciones, las bancas que se renovaron son del 2021, y en el 2021 la Libertad Avanza no puso ningún senador y solo puso ocho diputados», detalla Llao. Esta situación generó lo que ella define como un «efecto inflacionario» sobre el triunfo.

Una de las claves del éxito de La Libertad Avanza, según el análisis, fue su estrategia de marca unificada a nivel nacional. A diferencia de su oposición directa, el sello se presentó homogeneizado en casi todas las provincias. «El sello se presentó homogeneizado, con el mismo logo y el mismo nombre y la misma identidad, partidaria y proyectando la imagen de Javier Milei sobre candidatos casi ignotos o ignotos por completo», afirma Llao. Esta estrategia, que requiere una cuantiosa financiación, contrastó con la presentación disgregada de Fuerza Patria, que tuvo distintas denominaciones y alianzas provinciales.

Llao acusa al gobierno de realizar una comunicación engañosa la noche de las elecciones. «El domingo salieron a hacer una comunicación engañosa porque dijeron que Fuerza Patria había sacado 25 puntos en el total nacional», señala. La analista política aclara que el «Distrito Nacional Único no existe» y que la suma de resultados es compleja por la variedad de cargos y listas, lo que hace que un porcentaje nacional único sea un indicador confuso y potencialmente malintencionado para inflar la percepción del triunfo.

Respecto de la composición final de las cámaras, Llao sostiene que el escenario no es tan desparejo como se intenta instalar. «La conformación de las nuevas cámaras sigue siendo pareja, sigue siendo tensa, o sea, en ese sentido, más o menos parecido a lo que venimos viendo», explica. No obstante, señala una mayor polarización, dado que «la libertad avanza creció a expensas de peronismos» y que fuerzas como el PRO y la UCR tuvieron una pésima performance, desapareciendo o actuando como «furgón de cola» del espacio mileista.

La analista plantea una crítica al sistema de boleta única en papel y a la falta de información sobre los candidatos. «La gente no tiene ni la más remota idea de cómo se componen las cámaras, cuánto pesa cada distrito, cuántos senadores juegan, cuántos diputados, qué quiere decir un senador, qué quiere decir un diputado, el sistema D’Hont no lo entienden», asegura. Este desconocimiento, sumado a que la boleta no comunica quiénes son las figuras más allá de los primeros lugares, lleva a que la gente vote «a personas que no conoce que está votando».

Llao también atribuye el resultado a una campaña del miedo muy efectiva. «Donald Trump vino con una campaña de miedo a amenazar a la opinión pública, bueno, ahí también el miedo opera de una forma muy irracional y muy impulsiva», afirma. Esta estrategia, que prometía un «lunes negro» si no se lo votaba, no le dio «tiempo a la racionalidad política o social como para procesarlo», generando un voto defensivo en un sector del electorado.

Para el peronismo, Llao encuentra una lectura matizada. Aunque reconoce una derrota dura en Provincia de Buenos Aires, atribuye el resultado a la división interna. «Si esa lista no hubiera existido y el peronismo hubiera ido unido, el peronismo ganaba Provincia de Buenos Aires, lo perdió por las divisiones», sentencia. En un plano nacional, destaca que, lejos de ser un desastre, «fue la mejor elección de medio término del peronismo desde el 2005», lo que invita a una mirada más benevolente.

Finalmente, Llao alerta sobre la calidad de los legisladores electos y el futuro parlamentario. Cuestiona que se hayan elegido «figuras ignotas, mujeres elegidas por componente estético» que simplemente «van a levantar la mano». Ante esto, anticipa «la indignidad total en el debate parlamentario» y el avance de leyes regresivas. «Olvídense del presupuesto universitario, olvídense de la ley de emergencia en discapacidad, todo eso, por supuesto, no va a suceder, y además vienen leyes muy de mierda como la reforma laboral y la reforma penal», concluye con pesimismo.

Escuchá aquí su columna completa en Pintó Pururú

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