Día de la lucha campesina: «La lucha será permanente hasta que haya gobiernos que entiendan cuál es el campo que produce alimento sano»
"Unos changos recibidos de Córdoba vinieron y empezamos a organizarnos", señaló Oliva haciendo memoria de los inicios.

En el Día internacional de la lucha campesina, en memoria de los 21 trabajadores del Movimiento Sin Tierra masacrados por la policía en 1996, en Brasil, Eldorado dos Carajás, dialogamos con Alberto Salas, productor cordobés y con. Jorge Oliva, histórico referente del Movimiento Campesino de Córdoba.
«En la actualidad estamos bastante mejorados, se puede decir, en el sentido de que a los que estábamos veinticinco años atrás, cuando nos conformamos como movimiento. Nosotros somos productores que conocemos y concebimos lo que comemos, no como esas grandes extensiones de campo, grandes productores, que ni conocen lo que producen ni producen alimento sano»
Haciendo un poco de memoria respecto de los años 90 del país, Alberto remarcó que están mejor porque en ese momento la producción era magra, la atención de salud escasa, y también la educación en la escuela.
«Me acuerdo que hicimos varias marchas en defensa de la vida campesina, y en defensa de la vida campesina. Con el movimiento mejoró la producción, tenemos escuelas secundarias, tenemos salas de extracción de miel, de fábrica dulce, de queso, todas esas cosas que han ido mejorando, por eso con un movimiento, y bueno, ahora en este contexto actual de Argentina, que la producción nuestra sigue andando, pero bueno, muchas veces no podemos vender los cabritos, los animales, porque están en muy bajo precio, e igual los tenemos que vender, cuesta un montón. Cuesta el combustible, llegar a la ciudad, se han encarecido los insumos pero bueno, por lo menos parte de lo que se está produciendo lo podemos vender en los almacenes del Movimiento, que tenemos en Córdoba, Cruz del Eje y Villa Dolores»
Por su parte, Oliva recordó aquel año 1999 en el que se acercaron al noroeste cordobés «unos changos recibidos de la universidad de Córdoba», mudándose al departamento Cruz del Eje y Minas.
«Fuimos organizándonos como familias en las comunidades, antes no habíamos tenido experiencia de organización, todos vivíamos cada uno con sus quehaceres diarios, sufriendo las penalidades, de la situación, de la sequía, de la mortandad de animales y sin que nadie haya puesto los ojos aquí en nosotros, como familias campesinas, solamente cuando eran épocas de elecciones si, por ahí venían y te buscaban y te llevaban al pueblo para votar nada más, pero de ahí nunca nos tuvieron en cuenta. Y con ellos, changos jóvenes, nos empezamos a juntar, haciendo talleres, reuniones para ver las necesidades que había en el campo, que las necesidades eran muchas, por ejemplo había mortandad de animales y no se sabía por qué. Se empezó a pensar y nos fuimos organizando botiquines comunitarios, botiquines para animales, organizarnos cómo hacer para juntar fondos, fue una forma de cómo nos fuimos uniendo como vecinos, así en una comunidad, después en otra, después en otra y bueno, fuimos usando distintas herramientas, por ejemplo había una radio comunitaria en Serrezuela, también empezamos a participar en la radio, dar informaciones, después hablar por la radio y bueno, se fueron enterando otras comunidades cerca, porque acá las comunidades y las familias estamos distantes entre 5 y 15 y 20 kilómetros»
Oliva se refirió también a la historia del movimiento cuando aparecían figuras fantasmas, diciendo que eran dueñas de una cierta cantidad de territorio.

«Te decían que eran dueños, y le creíamos. Siempre terminaba pasando que la tierra que siempre fue nuestra, no era nuestra. Eso nos decían. Y fuimos aprendiendo a hacer valer nuestros derechos, no sin lucha»
«No conocíamos los derechos de la tierra, de la posición, cuánto era lo que, si bien mucho pagamos impuestos, acá en la zona sí, cada uno tenía su campito, nos respetábamos con un cerco, con un alambre o con una línea, digamos, una picada y cada uno tenía lo suyo, pero bueno, te caen estos personajes, y vulneraban tus derechos, entonces ahí empezó creo a fortalecerse la lucha por la tierra, porque ahí como organización y movimiento, porque nos cayeron en todos lados el tema de quedarnos o sacar y desalojarnos, entonces ahí ya como organización nos hicimos fuertes, ya gracias a contar con abogados en la organización, nos ayudaron mucho a conocer nuestros derechos, saber que nuestra posición no son 25 hectáreas, sino todo lo que lo que cree que es tuyo y hasta dónde pasan tus animales y todo ello, o sea, hay partes de que bueno, venían alambrando, venían desalojando, nos venían cerrando los campos y nos iban achicando los territorios, digamos, y cuando alambraban, nuestros animales se metían en los campos, que decían ya ser privados y los mataban, era un momento muy complicado para nosotros los campesinos»




