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Ana Almada alerta sobre una demanda que desnudaría las fallas de privacidad de WhatsApp

Nuestra columnista de tecnología analiza la denuncia judicial contra Meta y revela una vulnerabilidad crítica, mientras insta a los usuarios a tomar medidas de protección inmediatas

En su columna tecnológica semanal, Ana Almada analizó una reciente demanda colectiva contra Meta y vulnerabilidades concretas que afectan a los usuarios de WhatsApp. «Hay una herramienta que nosotros usamos un montón», señaló Almada, refiriéndose a la aplicación de mensajería, la cual «volvió a los diarios, no por buenas razones, sino porque se hizo una denuncia». La acción legal, presentada a fines de enero por usuarios de cinco países, alega que las garantías de privacidad y encriptación de la plataforma serían falsas.

Almada vinculó esta denuncia con una falla de seguridad reportada meses atrás y poco difundida. «Se había comprobado un problema de seguridad en el despliegue de WhatsApp que hacía que un virus muy popular que se descarga a través de un archivo .zip infectara un montón de cuentas», explicó. Según su relato, la empresa «demoró un montón en resolver esa falla de seguridad, le avisó a muy pocas personas. No trascendió». Frente a esto, la especialista propone acciones prácticas: «Lo primero que voy a decir es, por favor, verifiquen sus características de seguridad, desactiven la descarga automática de archivos».

Respecto a la demanda, Almada detalló su núcleo: «Alegando que tenían informantes empleados de Meta que decían que pueden acceder al contenido de los mensajes que nosotros enviamos con un simple trámite burocrático dentro de la empresa». Este punto, a su juicio, representa «la trampa de lo técnicamente correcto», donde se promete una privacidad que no se cumple. «El principal cuestionamiento que me parece, en ese sentido, es que ya ni siquiera se remite a lo técnico, así como diciendo, supongamos que estuviera encriptado como vos decís, ¿por qué si vos podés acceder le decís a la gente que no?», reflexionó.

La analista hizo un llamado a aplicar criterio propio al usar estas herramientas. «Si ya sabemos, supuestamente, y estamos en esta etapa de resignación, que las empresas ven todo, ¿por qué seguimos haciendo mal uso de la herramienta?», preguntó. Su recomendación es clara: «No escribo cosas que no escribiría en la puerta de mi casa». Almada concluyó que, más allá de las responsabilidades corporativas, la clave está en el comportamiento del usuario: «Elijamos con criterio cómo usamos las herramientas».

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