Hecha en Córdoba: Una incubadora para la agricultura familiar llamada «Libreincu» logra importantes avances
La LibreIncu hoy da un nuevo paso y el equipo comienza con su rediseño para una producción industrial que permita escalar sin perder lo esencial.
Esta incubadora avícola de monitoreo remoto está desarrollada con software libre y open hardware. Hoy funciona en 8 proyectos productivos de la provincia de Córdoba y tiene por objetivo expandir la LibreIncu en todo el territorio argentino para fortalecer la genética avícola propia y la producción de alimentos agroecológicos, con tecnología abierta y autonomía real.
Dialogamos con Fabricio Puzio, integrante de CTO y de Altermundi tras darse a conocer la noticia del rediseño.
¿Qué es libreincu?
LibreIncu es el primer paso de un sistema de monitoreo y control desarrollado con software y hardware libre. Se trata de un primer paso que damos para avanzar con un sistema de monitoreo y control para toda la agricultura familiar. Los logros que tuvimos con LibreIncu nos permiten hoy estar pensando en una en una plantinera automatizada. Ya tenemos el primer prototipo de monitoreo sobre esto, que va a estar midiendo temperatura, humedad, PH y otros elementos del suelo, y estamos en la etapa. LibreIncu deja de ser un prototipo tras haber tenido algunos meses diez incubadoras trabajando en la provincia de Córdoba, con muy buenos resultados. La incubadora ahora está en una fase de diseño industrial, que es lo que necesitamos antes de poder pasar a fabricación y su posterior venta. Al mismo tiempo, estamos trabajando en un diseño de incubadora un poco más grande para poder armar unos centros regionales,
¿Qué tipo de acompañamiento están teniendo en el desarrollo?
Estamos teniendo bastante acompañamiento tanto de las organizaciones, tanto de las instituciones nacionales, a pesar del ataque que están sufriendo por parte de este gobierno que no las financia, el INTI, el INTA, entre otras. También recibimos recursos del gobierno de la provincia de Córdoba que con un poco más de recursos siempre nos acompañó, y esto hay que decirlo claramente también porque si no cuando se hacen las cosas mal las decimos y cuando se hacen bien no las podemos decir. Desde que arrancamos con el tema de la cooperativización, de organizarnos para producir más y mejor alimentos sanos, tuvimos acompañamiento específicamente de la Secretaría de Agricultura Familiar de la provincia, con sus distintos nombres en los distintos gobiernos, y del poder político local. La mayoría de los intendentes e intendentas entienden que la producción sana de alimentos es una necesidad local también y regional. Tenemos diálogo continuo con el intendente de Nono, el intendente Ramírez, con el legislador actual de San Alberto, Mariano Ceballos porque nuestro proyecto es muy ambicioso en el sentido de cuánto lo podemos escalar para producir alimentos para todos nuestros vecinos y vecinas.
¿Cómo viven este tiempo de ajuste y dificultades de crecimiento en la producción industrial argentina y en particular en las Pymes y la agricultura familiar?
Hace diez años empezamos sin recursos y aprendimos a organizarnos. Hoy, enfrentamos invisibilidad y falta de demanda, lo que nos obliga a reducir nuestra producción, a pesar de contar con una estructura productiva significativa y diversos recursos.
Los que existimos hace más de diez años, empezamos sin nada. No teníamos ni un silo, no teníamos ningún tipo de maquinaria, no teníamos ni una incubadora. Estábamos en la intemperie, y en esa intemperie aprendimos organizarnos para sobrevivir. Entonces, un poco hoy la sensación es que volvimos a esa situación, donde nadie nos escucha, nadie nos mira, somos invisibilizados, y hay que volver a ser creativos para poder generar las herramientas que nos permitan sobrevivir. Nosotros tenemos una fábrica grande de alimento balanceado, tenemos dos mil huevos de capacidad incubadora, tenemos una red comunitaria de Internet. Somos una organización que tiene cierta envergadura productiva, pero que, lamentablemente, hoy tenemos que pensar en achicar nuestra producción más que en crecer, porque no hay demanda, no hay consumo, y los números no le cierran a nadie, a nosotros ni a ninguna PyME que tenga como costos fijos el la electricidad, el combustible y cualquier otro insumo.
Acerca de LibreIncu
Se trata de una iniciativa de soberanía tecnológica y alimentaria desarrollada colaborativamente por AlterMundi y Comunidad, Trabajo y Organización (CTO), junto con diversas organizaciones de la Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (AFCI) de la provincia de Córdoba, Argentina. El proyecto busca romper la triple dependencia que enfrenta la AFCI en la producción avícola:
- Dependencia genética: El «pollito bebé híbrido» utilizado tanto en la industria como por pequeños productores proviene de un oligopolio mundial (Cobb-Vantress y Aviagem), que controlan la genética de todos los pollos industriales.
- Dependencia alimentaria: La dieta de estos pollos requiere precursores de crecimiento, núcleos vitamínicos y minerales de origen industrial, además de maíz y soja del modelo del agronegocio.
- Dependencia tecnológica: Las incubadoras comerciales son inaccesibles por su costo o están diseñadas para hobbistas, no para producción familiar.

Como respuesta a este problema, LibreIncu presenta una incubadora avícola con tecnología de monitoreo y control en línea, diseñada específicamente para las necesidades de la AFCI, permitiendo la recuperación del «saber ancestral» y el desarrollo de genética propia para la transición hacia un modelo agroecológico integral.




