Emergencia hídrica y la encrucijada de la basura en la cuenca Dolores-San Marcos
La jefa comunal confirmó que, pese a anunciar una denuncia judicial en enero, optó por no avanzar legalmente para no entorpecer gestiones regionales: "Mi decisión fue no iniciar una causa que comprometa el cierre definitivo que buscamos" y llamó a aumentar el compromiso con la separación en origen, compostaje y consumo consciente.

Mientras Cruz del Eje vive jornadas de movilización ciudadana contra la instalación de un vertedero interregional, la vecina localidad de Charbonier enfrenta una crisis hídrica agravada por décadas de contaminación del basural de Capilla del Monte. En medio de tensiones territoriales y ambientales, la jefa comunal de Charbonier, Maricel Sánchez, abordó en entrevista los desafíos urgentes que amenazan la cuenca Dolores-San Marcos, eje vital para la región.
Charbonier declaró la emergencia hídrica ante el aumento poblacional y la falta de infraestructura básica. Sánchez explicó que el crecimiento urbano en zonas no aptas —»lugares donde no debería existir una vivienda»— exige un ordenamiento territorial urgente. «Declararnos en emergencia nos permite regular hasta dónde tenemos capacidad natural e infraestructura para sostener más vida humana», afirmó. La cuenca, representada incluso en la nueva bandera local, sufre presiones que comprometen el acceso al agua y la sostenibilidad ambiental, temas abordados en formaciones regionales recientes, como la Diplomatura en Ordenamiento Territorial impulsada por el Ministerio de Ambiente y Economía Circular de la provincia.
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La sombra del basural a cielo abierto de Capilla del Monte —operado por el municipio vecino pero lindante con Charbonier— persiste tras años de incendios recurrentes y promesas incumplidas de clausura. Sánchez confirmó que, pese a anunciar una denuncia judicial en enero, optó por no avanzar legalmente para no entorpecer gestiones regionales: «Mi decisión fue no iniciar una causa que comprometa el cierre definitivo que buscamos». La esperanza reside en el futuro vertedero de Cruz del Eje, aunque su concreción es hoy objeto de fuertes disputas.
La posible habilitación del vertedero regional en Cruz del Eje desató nuevas alertas. Las vecinas y vecinos de esa ciudad convocaron a una protesta el 14 de agosto ante el Concejo Deliberante bajo la consigna #NOALBASURALENCRUZDELEJE, rechazando el proyecto que recibiría residuos de 36 localidades de Punilla, Minas e Ischilín y que advierten como un signo de decadencia (sic). La Unión Cívica Radical local emitió un comunicado exigiendo su cancelación por la ausencia de estudios de impacto ambiental actualizados y la incapacidad municipal para gestionar sus propios residuos: «Compromete nuestro futuro y el de las próximas generaciones».
Más allá de las políticas públicas, Sánchez enfatizó el rol ciudadano en la crisis. «Todos somos corresponsables: la basura la generamos con nuestros hábitos», sostuvo, instando a la separación en origen, compostaje y consumo consciente. La comuna realiza capacitaciones casa por casa y en escuelas, pero insiste en que sin compromiso vecinal, los esfuerzos son insuficientes: «Si el camión pasa martes y jueves, no podemos traer un trailer con basura de un mes. Sola la comuna no puede».
La restauración de la cuenca Dolores-San Marcos —afectada por los incendios de 2024— depende de resolver tanto la emergencia hídrica como el manejo de residuos. Mientras Charbonier aguarda soluciones regionales para el cierre del basural de Capilla, vecinos y vecinas de Cruz del Eje libran su propia batalla contra un proyecto percibido como una amenaza ambiental. El proyecto final aún no está en la mesa, pero cuando el río suena…
Sánchez resume el desafío: «Es un trabajo largo donde todos debemos ir para el mismo lado: cuidar el monte, el agua y la vida que aquí late».





