Días enteros en las ramas nos presenta EL PAÍS BAJO MI PIEL, un libro de Gioconda Belli
Días enteros en las ramas es una selección literaria realizada por Ana Lidejover


Ay, Nicaragua, Nicaragüita
La flor más linda de mí querer
Abonada con la bendita, Nicaragüita
Sangre de Diriangen
Ay, Nicaragua sos más dulcita
Que la mielita de Tamagas
Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita
Yo te quiero mucho más
Pero ahora que ya sos libre, Nicaragüita
Yo te quiero mucho más
Canción de Carlos Mejía Godoy y Luis Enrique Mejía Godoy
Gioconda Belli nació en Managua, Nicaragua, en 1948, en el seno de una familia acomodada. Estudió el bachillerato en España y luego publicidad y periodismo en Filadelfia. En su juventud no fue rebelde, al contrario, se casó con un joven de su misma clase social y fue madre muy pronto. Sin embargo, su vida dio un giro radical, y su libro El país bajo mi piel (2000) narra cómo aquella «niña bien» se convirtió en guerrillera sandinista, escritora de renombre internacional y protagonista de la política nicaragüense tras el fin de la dictadura de Somoza.
Su relación con el sandinismo comenzó casi por casualidad en torno a 1970 y la llevó a vivir las más diversas y riesgosas aventuras. Amor y muerte son el telón de fondo de su historia. De militante clandestina pasó a participar cada vez más activamente en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Para cuando la revolución triunfó, era colaboradora cercana del comandante Modesto (y su amante) y tuvo un papel clave en la organización de la televisión estatal.
El mundo que retrata Gioconda Belli parece perdido: un mundo de ideales y lucha, de revoluciones populares, de tiranos huyendo ante la insurrección de un pueblo cansado de la injusticia. En su relato, a veces parece romantizar la lucha revolucionaria y a los líderes sandinistas, pero lo hace desde la autenticidad de quien lo vivió intensamente, enamorada tanto de sus compañeros como de la revolución.
«En ese instante comprendí, físicamente, lo que significaba ‘tomar el poder’. Me inundó una sensación indescriptible que era a la vez deslumbramiento, orgullo y humilde agradecimiento de que la vida me hubiese concedido ese día en mi historia. Cuando uno sueña con cosas como cambiar el mundo, no hay poder más hermoso que sentir que es posible hacerlo, y ese día allí, todo era posible, no había sueño que no pudiera cumplirse».
No obstante, Belli no oculta los errores y contradicciones del proceso revolucionario. Con el tiempo, su visión se torna crítica y reflexiva, exponiendo con tristeza y desilusión las fallas del gobierno revolucionario:
«En vez de forjar un pacto social, intentamos imponer el nuevo orden porque suponíamos que era la única manera de ser fieles a la mayoría empobrecida. A falta de una tradición democrática, nosotros también hicimos uso de la superioridad de nuestra fuerza. Por muy benévolos que nos consideráramos, el autoritarismo era, por desgracia, nuestra herencia».
Uno de los aspectos más interesantes del libro es el análisis del papel de las mujeres en la lucha revolucionaria y lo que sucedió con ellas una vez alcanzado el poder.
“Otros propusieron nombres de personas para ocupar cargos ministeriales. El gabinete incluía una sola mujer : Lea Guido, ministra de Bienestar social. Algunas de nosotras protestamos por la ausencia de nombres femeninos, pero nuestras protestas cayeron en el vacío”(…) “Me entrevistaron mujeres periodistas interesadas en saber si en Nicaragua los hombres marginarían a las mujeres que habían participado en la guerra de liberación, como habia sucedido en Argelia. Su situación era mejor que en otros países árabes pero tenían que defenderse con uñas y dientes porque constantemente se veían desplazadas. Contesté que su experiencia y la de muchas otras mujeres nos serviría de advertencia, para impedir que nos mandaran de vuelta a las cocinas y a la marginalidad. Apenas pudieron disimular su escepticismo. Ya se vería, decía su expresión.”
En estas memorias, Gioconda Belli cuenta como en ese entonces no era la literatura, sino la revolución, la columna que estructuraba su existencia. Su primer poemario, Bajo la grama (1972), «le brotó naturalmente», según sus propias palabras. Con Línea de fuego (1978), escrito durante su exilio en México, obtuvo el prestigioso Premio Casa de las Américas. “El Premio Casa de las Américas tuvo el mérito de hacerme reflexionar sobre mi ser poeta y la necesidad de asumirme como tal. Pero pasaron muchos años antes de que considerara mi vocación literaria como algo digno de mi empeño. En las entrevistas que me hicieron después de recibir el premio, apenas me detuve en la literatura, hablé de politica.”
Actualmente es una referente de la literatura latinoamericana y es considerada la escritora nicaragüense más reconocida, aunque sus libros estan prohibidos en su país.
El país bajo mi piel ya tiene 25 años. Su relato culmina en 1990 con el triunfo electoral de Violeta Chamorro. Hoy, Gioconda Belli vive exiliada en España, despojada de su ciudadanía y de su casa en Managua por el régimen de Daniel Ortega, a quien conoció en su época sandinista. Sigue publicando y desde el exilio levanta su voz y participa de la vida politica nicaragüense denunciando los abusos de la pareja Ortega-Murillo.
“El futuro es una construcción que se realiza en el presente, y por eso concibo la responsabilidad con el presente como la única responsabilidad seria con el futuro. Lo importante me doy cuenta ahora no es que uno vea todos sus sueños cumplidos, sino seguir empecinados soñándolos.”
<El país bajo mi piel. Memorias de amor y de guerra> puede pedirse prestado en la Biblioteca Popular Mariano Moreno de Capilla del Monte.

Días enteros en las ramas es una selección literaria realizada por Ana Lidejover.