El Concejo cierra un año «tranqui piola»
Termina un 2024 caracterizado por la ausencia de elecciones locales y atravesado por el cambio estructural a nivel nacional. A días de terminar el año, repasamos la actividad que tuvo el Concejo Deliberante de Capilla del Monte.

El 2024 arrancó con una serie de modificaciones en el tablero político local. La continuidad de Fabricio Díaz permitió al oficialismo retener la mayoría de representantes en el Concejo. Continuó en la presidencia Franciso Gramajo, y en representación del mismo espacio político (aunque ahora se llame Proyecto Capilla, básicamente es el mismo espacio, Salomé Messia y Pablo Tagliani. Se sumó Paola Díaz.
Por la oposición, asumieron por primera vez Marcelo García y Lorena Zeug en nombre de Capilla Cambia, una alianza que se parece a Juntos por el Cambio pero sin el radicalismo, y Federico Fumiato, por Vamos Capilla, un «rebranding» (como gusta decir a los diseñadores) del Partido Solidario.
La conformación de una segunda fuerza con dos concejales provenientes de un ajustado resultado electoral podía dar envión a debates de mayor profundidad. A ello, se le sumaba la incómoda relación del Concejal Federico Fumiato con el oficialismo, quien durante los cuatro primeros años llevó numerosos proyectos de ordenanza y discutió concesiones directas, asignaciones de partida presupuestaria, entre otros.
Sin embargo, poco pasó en el legislativo capillense. Capilla Cambia se desarmó de hecho, quedando ahora, en términos reales, representada sólo por Marcelo García. Zeug quedó más cerca del oficialismo que del partido por el cual asumió. Fumiato, por su parte, bajó el nivel de confrontación, a excepción de las instancias en las que el Ejecutivo elevaba concesiones directas. El tono menos combativo-confrontativo de Zeug y García en relación a lo que había sido la presencia de Negri y Rodríguez y los pocos proyectos presentados dejó como resultado un año «tranqui piola».
A continuación, repasamos la actividad legislativa directa, es decir, lo acontecido dentro del recinto. Este análisis no incluye la tarea que cada concejal/a haya realizado por fuera, a saber, diálogo con vecinos y vecinas, lectura de ordenanzas, formación en la materia, etc.
De las 32 sesiones que se realizaron en el periodo marzo-noviembre, 11 fueron sólo lectura del acta anterior y lectura de correspondencia. Esta última, que contuvo en muchas oportunidades pedidos de vecinos y vecinas, caracterizó a las sesiones prolongándolas unos minutos más que simple tarea de leer el acta de la semana anterior.
Del resto (21 sesiones) no se destacaron demasiadas presentaciones, aunque sí podemos mencionar entre las más significativas la suspensión de aprobación de planos por la emergencia hídrica, el fondo de obras de Refuerzo de Provisión de Agua Potable, el proyecto sobre lucha contra la trata de personas, el proyecto de regulación de instalación de estructuras de soportes de antenas de telefonía, el de neumáticos en desuso, la propuesta de prohibición de las aplicaciones (APP) en los servicio de pasajeros que no estén regulados por ordenanzas, y la adhesión a leyes provinciales o nacionales (Sonia Torres, Alcohol cero, economía del conocimiento, guardavidas).
En lo que respecta a las mayores discusiones, el año comenzó con el fondo extra por mejoras en la red de agua, que tuvo una álgida audiencia pública, el otorgamiento en comodato “Espacio Tapera de Muiño.” y la aprobación del convenio con el ERSeP. En cambio, hubo gran acuerdo en torno a la declaración de la emergencia ambiental tras los incendios, tema que repercutió más en un puñado de vecinos/as que se acercaron a las sesiones a discutir lo que consideraron «adhesión a la agenda 2030» que en el despliegue de propuestas que acompañen la declaración.
Los bloques que más proyectos presentaron fueron en primer lugar Vamos Capilla (Federico Fumiato), en segundo lugar Proyecto Capilla y último lejos Capilla Cambia. El resto fueron proyectos que vinieron por parte del Ejecutivo.
El año «tranqui piola» del Concejo Deliberante tuvo un complemento que lo llevó a pasar casi por desapercibido: la poca visibilidad en los medios de comunicación. Este año los medios locales casi ni estuvieron presentes a excepción de algunas jornadas en los que lo temas a tratar tenían un poco más de conexión con las demandas de vecinas y vecinos. A ello se le suma el incumplimiento por parte del mismo poder legislativo de una ordenanza aprobada por ellos mismos: la transmisión de las sesiones, que ya cumplió dos años en el cajón del olvido.